En el segundo momento del blog, que estamos
desarrollando en el curso Reconstrucción Discursivo de la Pedagogía, se nos
invita a:
Diseñar las competencias que debe poseer un
docente para el siglo XXI, las socialice e interactúen con las participaciones
de sus compañeros.
No olviden tener el ser, saber y hacer, como
ámbitos del desarrollo de las competencias.
Cuando hablamos de las competencias que debe tener un
docente para el siglo XXI, teniendo en cuenta el ser, saber y hacer tocamos un
tema de suma importancia sobre la formación docente y la práctica profesional,
por eso considero estamos llamados abordarlo con lujos de detalle en aras de no
omitir elementos y conceptos que son relevantes en este hermoso trasegar.
En ese orden de ideas, partimos diciendo que el ser es
la esencia de la persona y en este caso del docente, es lo que le define como
tal y lo hace particular, por eso es un tema que merece revisión diaria pues es
lo que proyectamos a los demás.
Con respecto al saber, son los conocimientos que esta
llamado a dominar todo docente, no puede ser una persona desactualizada, que se
ha quedado en desuso por el contrario es un inquieto investigador, innovador
que siempre esta aprendiendo y manejando nuevo conocimiento, y no solo eso sino
que además ayuda en la construcción de ese conocimiento científico es una
persona versado del cual emana como raudales la ciencia.
Y que decir del hacer, es una posición bien relevante
en la cual estamos llamados a influir positivamente sobre otras personas, con
nuestro buen ejemplo, la forma de conducirnos siendo que en el día a día somos
formadores de buenos ciudadanos de personas de bien, por eso nuestros actos
dicen mucho, mas que las palabras.
Los anteriores tres elementos, ser, saber y hacer están
íntimamente ligados y el uno es consecuencia del otro, por eso el docente que
desee ser competente en el siglo XXI, es una persona idónea e integral, que
esta habituado aprender, para desaprender, es alguien que aprender de forma
significativa, este le ha encontrado sentido a su vida y a su profesión como
docente, por eso para él no es una dificultad cuando se encuentra con alumnos problemáticos,
que están desadaptados, por el contrario estos alumnos son para ellos una gran
oportunidad de poder mostrar que si son competentes, docentes como estos son
felices de encontrar problemas, tanto en las instituciones como en sus alumnos,
pues es una de las únicas formas de demostrar sus conocimientos y de paso
sentirse útil.
Cuando en un lugar apartado encontramos un medico al
cual pese a la falta de implementos salva vida, decimos que esa persona es
competente en su profesión, de igual forma sucede en el proceso de enseñanza
aprendizaje, alumnos difíciles, nos permiten contar con docentes competentes
que han alejado la mediocridad de sus vidas y por ende de la profesión mas
digna que existe en este universo, la de formar, educar, construir, exhortar,
conducir, orientar alumnos para que siempre sean personas de bien.
Por todo esto nosotros enfatizamos que este es un
espacio muy pertinente, ya que nos permite reflexionar de forma profunda sobre
un tema que esta vigente en todos los tiempos, la competencia del docente
realmente no cambia en el tiempo, siempre será una constante, sin importar en
que tiempo vivamos, pues la razón de ser de nosotros como docentes son los
alumnos y toda vez que estemos en la tierra habrá a quien enseñarle y
trasmitirle conocimiento, pero lo ideal es hacerlo con la competencia del caso,
realizar las actividades bien hecha, pues una de las mejores satisfacciones en
cualquier profesión es realizar la tarea con dignidad, que se sienta esa sensación
del deber cumplido.
Por todo ello quisimos que la construcción de nuestra intervención
este alrededor de situaciones sencillas pero practicas sin desconocer las
preciosas lecturas complementarias que la facilitadora nos ha compartido.
Bueno quisimos aportar en esta dirección, esperamos
los ambles comentarios
Cordialmente,
Freycer Perea
Juan David Montoya
Yeferson Perea